El pasado 9 de noviembre de 2025, la ciudad de Barranquilla se vistió de solidaridad con la gran jornada KILODAR, una campaña del Secretariado de Pastoral Social que unió a cientos de voluntarios, parroquias, empresas y familias en una misma misión: aportar a un Atlántico con hambre cero.
¿Qué fue KiloDar?
KILODAR fue mucho más que una recolección de alimentos: fue una campaña de generosidad que invita a cada persona a donar “un kilo con amor”, para llevar esperanza a los hogares más necesitados del departamento. Durante más de un mes, la campaña movilizó comunidades, colegios, universidades, parroquias y centros comerciales, con el propósito de recolectar alimentos no perecederos destinados a fortalecer los comedores comunitarios del Secretariado de Pastoral Social.
Desde el 3 de octubre, las calles, parroquias y centros de acopio se llenaron de mensajes que recordaban que cada kilo donado representa una comida servida y una vida dignificada.
La campaña culminó con una emotiva jornada denominada la “Pesatón KILODAR”, realizada el 9 de noviembre en la Plaza de la Paz, donde se reunieron voluntarios, jóvenes, instituciones y aliados para celebrar la solidaridad barranquillera. El evento contó con espacios de música, oración, arte y animación en vivo, así como con la presencia de la artista Tina Amell, intérprete de la canción oficial de la campaña: “Ad Gentes”, un himno que invita a compartir con alegría y ser luz para los demás.

Un trabajo conjunto.
El éxito de KILODAR fue posible gracias al apoyo de múltiples instituciones que creyeron en la causa:
la Universidad del Atlántico, la Universidad Autónoma del Caribe, la Gobernación del Atlántico, la Cámara de Comercio de Barranquilla, los Centros Comerciales Buenavista y Parque Alegra, entre muchos otros aliados estratégicos. A través de rutas solidarias, puntos de acopio y la participación de jóvenes embajadores en parroquias y colegios, se logró una movilización sin precedentes que permitió recolectar más de 45.000 kilogramos de alimentos, superando ampliamente la meta inicial de 30 toneladas.
Cada donación fue un gesto de amor que se traduce en miles de platos servidos en los comedores infantiles y comunitarios que acompañan a familias en situación de vulnerabilidad. Todos los participantes recordaron que “amor con amor se paga” y que servir a los demás es también una forma de evangelizar lo social.
La solidaridad deja huella.
Además de la recolección de alimentos, la campaña presentó su merch solidario, con camisetas y artículos diseñados por emprendimientos locales. El 100% del valor de estas ventas se destina directamente a la compra de alimentos, demostrando que cada acción cuenta cuando se hace con amor.
El Secretariado de Pastoral Social agradece profundamente a cada aliado, voluntario y donante que hizo posible esta jornada.
Gracias a su entrega y generosidad, hoy miles de familias del Atlántico tienen un motivo más para creer en la esperanza compartida.